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INGESTIÓN DE CALCIO Y TASA DE FRACTURA
Una Respuesta
Que la tasa de osteoporosis / fractura de cadera son menores en aquellos países en donde menos calcio se consume ha preocupado a los institutos oficiales durante bastante tiempo. Para ello encontraron un simple remedio: uno no debería comparar un país con otro. Una respuesta:
En el pasado se ha argüido que ciertas fracturas por osteoporosis (p.e. la de cadera) ocurren con mayor frecuencia en países con un consumo más elevado de calcio que en aquellos con ingestión baja, de modo que el calcio no puede ser de tanta importancia para la salud ósea, al menos en consumos por encima de los encontrados en los países con menor ingestión, como China (Abelow et al, Calcif Tissue Int 50: 14-18, Hegsted DM, J. Nutr. 116: 2316-2319, 1986)
Este argumento fue considerado y desestimado a varios niveles por expertos: el "NIH Consensus Conference on Osteoporosis" de 1984 (JAMA 252: 799-802, 1984), la recomendación de la FDA para la salud que clama por alimentos ricos en calcio desde 1992 (Heaney RP. Evaluation of Publicly Available Scientific Evidence Regarding Certain Nutrient-Disease Relationships: Calcium and Osteoporosis. Prepared for Food Safety and Applied Nutrition, FDA Contract no, 223-88-2124, 1991), o el "1994 Consensus Conference on Optimal Calcium Intake" (JAMA 272; 1942-1948, 1994)
Brevemente, ahora se reconoce que la fractura de cadera no es sólo función de la densidad del hueso, sino de la manera en que la gente cae, los patrones de carga sobre la cadera (p.e. hacer sentadillas), y de consideraciones estructurales como la longitud axial de la cadera (Cumming et al, Osteoporosis Int. 4: 226-229, 1994), muchas de las cuales varían entre culturas.
Por ejemplo, el riesgo de fractura de cadera se dobla con cada incremento de desviación standard en la longitud axial de cadera, manteniendo la masa ósea constante. Los adultos orientales de hoy día, tienen el eje de la cadera más corto que los caucásicos adultos, de modo que , para la misma masa ósea, presentan un riesgo menor de fractura. Este es únicamente una de tantas razones por las que las comparaciones interculturales, como las citadas más arriba, pueden llevar a conclusiones erróneas.
En vez de ello, es necesario examinar las relaciones entre resultados producidos por variables independientes que se consideren causativas, dentro de grupos nacionales o étnicamente consistentes. Cuando se procede de esta forma, con los chinos, por ejemplo, se encuentra la misma relación entre la ingestión de calcio y la masa y fracturas óseas que la que presentan las observaciones sobre caucásicos. Lau et al, (Incidence and risk factors for hip fractures in Hong Kong Chinese. In: Osteoporosis 1990. Eds. C. Christiansen, K. Overgaard. Copenhagen: Osteopress ApS, pp. 66-70, 1990) por ejemplo, han documentado extensamente una creciente epidemia de fracturas de cadera entre los chinos de Hong Kong, cuando comparan edades similares de modo que la tasa se dobla entre las detectadas a mediados de los 60 comparadas con las de mediados de los 80. La única correlación encontrada que se asocie con el riesgo incrementado de cadera fue la disminución de la actividad y la baja ingestión de calcio. De modo similar, Hu et al, (Am J clin Nutr. 58 : 219-227, 1993) han mostrado que la masa ósea del antebrazo en cinco áreas rurales chinas varían directamente con la ingestión habitual de calcio, al igual que ha sido demostrado en Europa y poblaciones caucásicas en Norteamérica.
Finalmente, debe insistirse en que otras influencias dietéticas (discutidas en otros lugares en este capítulo) influyen en gran manera en los requerimientos de calcio, de modo que parece que las diferencias debidas a causas etno-culturales en el requerimiento no pueden ser correctamente evaluadas sin tener en cuenta y ser ajustadas a dichos efectos perturbadores. Así, poblaciones con ingestiones bajas de proteína, sodio y sustancias generadoras de cenizas ácidas se predicen como aquellas que necesitan menores requerimientos de calcio que aquellas con un mayor consumo de dichos componentes dietéticos. Este efecto puede ser sustancial.. Nordin et al, (J Nutr 123; 1615-1622, 1993) ha calculado que dietas bajas en proteína, sodio y cenizas ácidas, son compatibles con requerimientos tan bajos como 500 mg, mientras que dietas más típicamente occidentales elevan los requerimientos de tal manera que, cuando estudiadas sobre los Norteamericanos que se alimentan de esa manera, como suele ser en estos estudios, no pueden aplicarse como necesidades generalizadas al Homo Sapiens.
Comentarios
Como comentario al siguiente aseveración:
“Lau et al, (Incidence and risk factors for hip fractures in Hong Kong Chinese. In: Osteoporosis 1990. Eds. C. Christiansen, K. Overgaard. Copenhagen: Osteopress ApS, pp. 66-70, 1990) por ejemplo, han documentado extensamente una creciente epidemia de fracturas de cadera entre los chinos de Hong Kong, cuando comparan edades similares de modo que la tasa se dobla entre las detectadas a mediados de los 60 comparadas con las de mediados de los 80. La única correlación encontrada que se asocie con el riesgo incrementado de cadera fue la disminución de la actividad y la baja ingestión de calcio.”.
Lo que no mencionan fue que en Hong Kong se consumió: en 1961, 25 kg leche / capita en 1966, 22 kg leche / capita en 1981, 39 kg leche / capita en 1989, 45 kg leche / capita
Sería interesante saber cuánto se consumía antes de 1961 (lo cual no está disponible en la base de datos de la F.A.O.).
¿No era la cuestión: “¿Por qué no beben leche los chinos?” un standard en los cursos de antropología?
“Nordin et al, (J Nutr 123; 1615-1622, 1993) ha calculado que dietas bajas en proteína, sodio y cenizas ácidas, son compatibles con requerimientos tan bajos como 500 mg, mientras que dietas más típicamente occidentales elevan los requerimientos”
Supongamos por un segundo que la raza caucásica necesita 2000 mg de calcio y que los chinos necesitan 500 mg diariamente. Entonces, los caucásicos, en promedio, deberían consumir al menos cuatro veces más calcio que los chinos para 'alcanzar la incidencia de fractura de cadera china'. Pero
en los Estados Unidos de Norteamérica y en Europa Septentrional se consume de
31 a 46 veces más leche, y la incidencia de fractura de cadera es seis veces más
alta que en China. (1)
R. Showalter, un matemático bien conocido y altamente respetado, comentó sobre la siguiente frase::
"Por ejemplo, el riesgo de fractura de cadera se dobla con cada incremento de desviación standard en la longitud axial de cadera, manteniendo la masa ósea constante. Los adultos orientales de hoy día, tienen el eje de la cadera más corto que los caucásicos adultos, de modo que , para la misma masa ósea, presentan un riesgo menor de fractura. "
De modo que, si alargas el eje de la cadera sin incrementar la masa ósea conseguirás una estructura más frágil con el material estructural esparcido sobre un área mayor, cuando, para incrementar la longitud, para la misma solidez, la masa necesita incrementarse más que en proporción al eje de la cadera. Yendo en la otra dirección, por ejemplo, para la misma masa ósea en una menor circunferencia de cadera, tendrás una estructura más sólida. (Galileo ya escribió sobre ello.) ¿Quién dice que la masa ósea es constante en los dos casos? Eso es bastante improbable. Si
el eje de la cadera se incrementa n veces, para la misma consistencia, necesitas
incrementar la masa ósea al cubo de n, no mantenerla constante. Y típicamente,
esto es lo que sucede. La probabilidades de encontrar una pareja de poblaciones
que coincidan en las masas óseas y tengan diferentes geometrías de sección de
cadera es poco probable - no creo que este test sea nunca posible de realizar.
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Referencia
(1) Xu. L. et al, Very low rates of hip fracture in Beijing, People's Republic of China ; The Beijing Osteoprosis Project. Am.J.Epedemiol. 1996 / 144 (9) / 901-907.
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